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De un vistazo

A pesar del fin del conflicto armado interno en 2009, en Sri Lanka prevalece todavía la impunidad. El país no ha establecido aún un mecanismo judicial con asistencia letrada especial ni ha finalizado las investigaciones que está llevando sobre determinados casos emblemáticos de violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto. Mientras persista la impunidad de la larga lista de crímenes de derecho internacional cometidos, el país continuará teniendo dificultades para erradicar las violaciones sistémicas de derechos humanos en su territorio. Resulta preocupante observar la recurrencia de las hostilidades y la violencia contra minorías étnicas y religiosas.

Siguen sin haberse resuelto miles de casos de desaparición forzada, a pesar de que las autoridades se han comprometido cada vez más a esclarecer la suerte de las víctimas. En 2017, el Comité contra la Tortura (CAT) determinó que la investigación realizada en el centro secreto de detención ubicado en la base naval de Trincomalee, donde, presuntamente, tuvieron lugar numerosas desapariciones y delitos de tortura, se había caracterizado por la falta de progresos, imparcialidad y eficacia. Hay también informes coincidentes sobre hostigamiento y detención arbitraria de periodistas y defensores y defensoras de los derechos humanos, que impiden que se informe de manera efectiva de los presuntos casos de tortura y desaparición. No se inician investigaciones ni enjuiciamientos sobre la violencia contra estos grupos.

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