Informe Anual 2025
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Respuesta ante las crisis

En 2025, las crisis de derechos humanos se agravaron en muchas regiones, debido a la escalada de la violencia, el arraigo del autoritarismo y la erosión sistemática del espacio cívico. Los estados de emergencia, el conflicto armado y la represión de la disidencia se han acompañado cada vez más de tortura, detenciones arbitrarias y ataques contra personas defensoras de los derechos humanos, y las mujeres y agentes de la sociedad civil enfrentan un riesgo particular. En este contexto mundial tan volátil, la OMCT intensificó su respuesta a las crisis, para lo que prestó apoyo a los asociados sobre el terreno y en el exilio, movilizó mecanismos de rendición de cuentas internacionales y regionales y defendió la protección, la justicia y el fin de la impunidad.

El estado de excepción declarado en El Salvador agravó las restricciones de las libertades civiles. En este sentido, la OMCT prestó ayuda a los asociados locales y a las personas defensoras de los derechos humanos que hubieron de exiliarse por la rápida limitación del espacio cívico. En julio, la OMCT se dirigió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en una audiencia temática para señalar su preocupación por una legislación represiva que carga excesivamente a las ONG y criminaliza a quienes defienden los derechos humanos.

La OMCT siguió colaborando con organizaciones locales de Venezuela en medio de una crisis de derechos humanos cada vez más agudizada. La OMCT se dirigió al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para denunciar la tortura sistemática como mecanismo de represión y a la CIDH para hacer hincapié en la represión generalizada de las personas defensoras de los derechos humanos, en particular mediante desapariciones forzadas, represión transnacional y hostigamiento.

En 2025, el Irán intensificó la represión de la disidencia ante una crisis económica y política cada vez más grave. La OMCT resaltó los ataques desproporcionados contra mujeres defensoras de los derechos humanos como parte de un empeño deliberado por criminalizar la defensa de los derechos de las mujeres y silenciar las reivindicaciones de igualdad y rendición de cuentas. El Gobierno también amplió sus prácticas punitivas en el marco del sistema de privación de libertad, y la OMCT publicó un informe de análisis en el que se documenta el traslado masivo de personas detenidas, incluidas muchas personas defensoras de los derechos humanos, a centros conocidos por sus condiciones abusivas tras el ataque aéreo de Israel a la prisión de Evin en junio. A finales de diciembre, surgieron protestas a lo largo y ancho del país en respuesta al hundimiento de la moneda local y a la altísima inflación. Las autoridades respondieron con una fuerza letal, detenciones masivas arbitrarias y un maltrato generalizado de las personas detenidas, lo que lo convirtió en uno de los períodos de represión más mortales en decenios.

La OMCT reaccionó ante la crisis en la República Democrática del Congo y colaboró con asociados para proteger a la población civil y a las personas defensoras de los derechos humanos. La labor continua de incidencia política ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, también en el marco del Consorcio Unidos Contra la Tortura, contribuyó al establecimiento de una misión de determinación de los hechos y una comisión independiente de investigación, al tiempo que se reubicó en zonas seguras a 10 personas defensoras de los derechos humanos que huían de la violencia del M23 (Movimiento 23 de Marzo)/AFC (Alianza del Río Congo).

El retroceso democrático en Georgia prosiguió en 2025, y derivó en una grave crisis de derechos humanos. La OMCT denunció el uso excesivo de la fuerza contra personas que protestaban pacíficamente, así como el hostigamiento generalizado contra las organizaciones de la sociedad civil. La OMCT publicó informes para exponer la tortura sistemática al margen de la detención y las campañas organizadas de represión de la sociedad civil, además de celebrar actos paralelos a las reuniones del Consejo de los Derechos Humanos y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que contribuyeron al establecimiento del Mecanismo de Moscú de la OSCE en Georgia.

Tras más de dos años de un conflicto devastador y una crisis de derechos humanos cada vez más intensa en el Sudán, la OMCT reforzó su colaboración con los asociados sudaneses para proteger a la población civil y promover la rendición de cuentas. Junto con la organización del Sudán AWAFY y el Centro de Derechos Humanos del Sudán, la OMCT organizó reuniones de incidencia política de alto nivel para instar a las Naciones Unidas y a la Unión Africana a responder ante los actos de tortura y abuso contra civiles. La OMCT también apoyó a 11 organizaciones y 10 personas defensoras de los derechos humanos en el exilio prestándoles dispositivos de conexión a internet, atención psicológica y asistencia jurídica.

“La crisis de Burundi ha sido olvidada”; entrevista con un abogado burundés en el exilio

Armel Niyongere, abogado burundés exiliado y Secretario General de SOS-Tortura Burundi, miembro de nuestra red SOS-Tortura, continúa denunciando violaciones de derechos humanos en su país de origen. A pesar de diez años de amenazas e intimidación por parte de las autoridades, Niyongere continúa su lucha por promover y proteger los derechos humanos. En esta entrevista habla de las dificultades del exilio, de los desafíos que enfrentan quienes defienden los derechos humanos y del papel de la comunidad internacional.

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