Mirar, Resistir, Transformar: Primer Encuentro Internacional de Sobrevivientes de Violencia Ocular
Cuando un Estado dispara a los ojos de su pueblo, intenta cegar la mirada crítica de la sociedad. Hoy sucede lo contrario: nuestros ojos heridos comparten una visión por un futuro mejor.Declaración, 18 de marzo
En todo el mundo, miles de personas han sido cegadas o han sufrido graves lesiones oculares como consecuencia del uso ilegal de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad. Muchas personas sobrevivientes resultaron heridas mientras ejercían legítimamente su derecho a la protesta.
Es por eso que personas sobrevivientes de lesiones oculares de Argentina, Bangladesh, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Perú, España y Estados Unidos, junto con organizaciones de derechos humanos y expertos a nivel nacional e internacional, se reunieron en Bogotá (Colombia) entre el 18 y el 20 de marzo de 2026, en el marco del Primer Encuentro Internacional de Sobrevivientes de Violencia Ocular. El encuentro fue organizado por el Centro de Investigación Internacional de Violencia Ocular (CIIVO), un nuevo centro global especializado en la violencia ocular.
Un espacio liderado por sobrevivientes para la transformación global
El encuentro fue organizado por personas sobrevivientes. Ellas definieron la agenda, establecieron las prioridades y hablaron desde la experiencia vivida, en lugar de ser tratados como sujetos pasivos de documentación o asistencia. Sus testimonios no se presentaron como relatos aislados de daño, sino como evidencia de represión sistemática y como base para demandas colectivas.
Este enfoque liderado permitió articular una narrativa global compartida: la violencia ocular no es incidental, sino parte de un patrón deliberado de represión. También fomentó la solidaridad transfronteriza, transformando el trauma individual en agencia colectiva y posicionando a los sobrevivientes como actores clave en la defensa, la búsqueda de la verdad y el cambio de políticas.
En el evento se discutió sobre los contextos de represión en los que se causan graves violaciones a los derechos humanos que dejan como consecuencia la violencia ocular, y cómo este patrón se reproduce de forma deliberada usando una multiplicidad de armas y técnicas policiales en varios países alrededor del mundo. La violencia ocular genera graves afectaciones psicosociales a quienes lo padecen, con impactos que acompañan la vida del sobreviviente de manera vitalicia.
Aparte del impacto a nivel de salud física y psicológica, el proyecto de vida se altera de forma abrupta, generando problemas familiares, sociales y de reintegración al mundo laboral. A nivel de la sociedad, la violencia ocular genera miedo y desmovilización, lo que tiene graves consecuencias para la democracia y el derecho a protestar. Asimismo, quienes han sufrido este tipo de violencia deben enfrentarse a estigmatización por parte de varios actores de la sociedad, incluyendo los empleadores y, en varios casos, a un trato inadecuado o sesgado por parte del personal médico que los atiende.
La rehabilitación como un derecho, no como un acto de caridad
Un tema central que emergió de los testimonios de las personas sobrevivientes fue la urgente necesidad de reconocer la rehabilitación como un componente central del derecho a la reparación, no como asistencia opcional o caridad. Las personas sobrevivientes enfatizaron que la rehabilitación debe ser integral, a largo plazo y centrada en el sobreviviente, e incluir, entre otros, cuidados especializados y continuos, como cirugías, prótesis y tratamiento de seguimiento; acompañamiento psicosocial; así como procesos de reintegración social y económica y apoyo comunitario, con el objetivo de reducir el aislamiento y reconstruir los vínculos y redes sociales.
Las personas participantes subrayaron que, en la mayoría de los casos, estos servicios no están disponibles, son inaccesibles, o recaen en entes gubernamentales con escasos recursos u organizaciones de la sociedad civil.
Las reparaciones y las deficiencias en el proceso de rendición de cuentas
Cuando se trata de justicia y reparación, apenas hay personas que hayan sido castigadas por estos actos que vulneran la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Las víctimas son culpabilizadas o incluso criminalizadas. Además, constantemente se encuentran con la negación institucional y la imposibilidad de identificar a los agentes del orden que dispararon. En este sentido, los procesos penales son largos y revictimizantes, requiriendo a los sobrevivientes rememorar los hechos de forma repetida, con la mayoría de procesos terminando con el archivo o la exculpación de quienes fueron investigados.
La gran mayoría de víctimas no son reconocidas como tal, no han recibido una reparación integral, si no, en el mejor de los casos, una compensación monetaria, que no aborda el alcance total del daño sufrido. Las personas supervivientes subrayaron con firmeza que las reparaciones deben ser integrales, basadas en los derechos y definidas por los propios supervivientes, haciendo hincapié en la necesidad de un reconocimiento oficial de la responsabilidad y un reconocimiento público del daño causado; garantías de no repetición; y medidas de reparación, como los procesos de esclarecimiento y el impulso de reformas legislativas e institucionales. Muchas de ellas tienen que buscar apoyo de terceros o de organizaciones no gubernamentales para la rehabilitación y el acompañamiento médico y psicológica.
18 de marzo, Día Internacional contra la Violencia Ocular
En el marco del evento, CIIVO presentó dos informes. Un primer informe titulado “Ver más allá de la herida impactos postraumáticos de la violencia ocular”. Para la realización de este informe se compilaron 35 testimonios de sobrevivientes de diferentes países, encontrando patrones comunes en los impactos postraumáticos padecidos luego de la agresión. El informe incluye recomendaciones para establecer rutas de reparación integral.
Así como un segundo informe titulado “La teoría de la falsa menor letalidad, la ingeniería del daño encubierto”, el cual despliega de manera técnica cómo la teoría de la menor letalidad de las armas utilizadas para reprimir no se corresponde con las prácticas documentadas. El informe describe de forma técnica los tipos de armas utilizadas para agredir a las personas manifestantes y cómo ciertas empresas exportan modelos de represión en varios países.
Con el fin de incrementar la visibilidad y denuncia de la violencia ocular a nivel internacional, durante el evento, sobrevivientes de trauma ocular declararon el 18 de marzo como el Día Internacional contra la Violencia Ocular. En una declaración emitida, piden la eliminación internacional de las balas de goma en los cuerpos antidisturbios de los Estados; investigaciones independientes sobre este tipo de agresiones y procesos de esclarecimiento de la verdad en los que la responsabilidad judicial y política alcance los más altos rangos de las fuerzas armadas.
El Consorcio Unidos Contra la Tortura (UATC) agradece haber sido invitado, y se sintió honrada de asistir al encuentro en Bogotá, con representantes presenciales del Consejo Internacional para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura (IRCT), la Omega Research Foundation y la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT). UATC se compromete a conmemorar el Día Internacional contra la Violencia Ocular cada 18 de marzo y hace un llamado a las organizaciones de la sociedad civil y a la comunidad internacional a leer la declaración, apoyar las demandas de las personas sobrevivientes y tomar medidas para poner fin a la violencia ocular.
Ninguna democracia puede construirse sobre la mutilación de quienes ejercen su derecho a protestar.Declaración, 18 de marzo de 2026